domingo, febrero 07, 2010
Entrevista de Naomi Klein a Michael Moore
Michael Moore
( Naomi Klein ) -Volviendo a Wall Street, me gustaría hablar un poco más sobre el extraño momento en que nos encontramos. Toda la rabia contra Wall Street, contra los ejecutivos de la (aseguradora) AIG, cuando la gente se manifestaba, no sé qué pasó con todo eso.Lo que yo siempre temí es que esa enorme rabia que puede verse en tu película, esa especie de insurrección ante el rescate financiero a las elites, contra las gentes que crearon el desastre, si no se canalizaba en un proyecto real para cambiar el sistema, entonces podría fácilmente reorientarse y dirigirse en contra de la gente más vulnerable en nuestra sociedad, quiero decir, los inmigrantes, degenerando en rabia racista. Lo que trato de averiguar es esto: ¿se trata de la misma rabia o crees tú que son dos corrientes completamente distintas de la cultura norteamericana? Las gentes que estaban indignadas con AIG, ¿son las mismas que expresan ahora su indignación contra Obama y el ideal de la reforma del sistema de salud?
( Michael Moore) –No creo que sea eso lo que ha pasado. No estoy nada seguro de que sea la misma gente. Por lo que he podido ver en mis viajes por todo el país cuando filmaba mi película hay algo más que está rugiendo cerca de la superficie. No puedes evitar el estallido de indignación en algún momento cuando una de cada ocho hipotecas ha terminado penalmente o con desahucio, cuando hay un desahucio cada 7,5 segundos y la tasa de desempleo sigue creciendo. Eso tiene su propio punto de saturación. Y lo triste de todo eso es que, históricamente, cuando todo esto ha ocurrido, la derecha ha sido capaz de manipular con éxito a quienes han sido duramente golpeados, sirviéndose de su rabia para apoyar a lo que solían llamar fascismo.¿Qué ha pasado desde el crac? Hace un año ya. Yo creo que la gente sintió que, votando por Obama seis semanas después, saldría del sistema, y que Obama sería capaz de encauzar bien las cosas. Y lo cierto es que Obama promete parsimoniosamente hacer bien muchas cosas, pero luego cumple muy poquitas. Bueno, eso no quiere decir que yo no esté muy contento con ciertas cosas que le he visto hacer. Y tal vez sea yo un poco demasiado optimista aquí, pero Obama fue educado por una madre sola y los abuelos, y no creció con dinero. Y aunque fue lo suficientemente afortunado para ir a Harvard y licenciarse, no fue allí para estudiar algo que pudiera hacerles rico y decidió trabajar en los barrios de la ciudad de Chicago. ¡Ah! Y decidió cambiar su nombre, para volver a lo que figuraba en su certificado de nacimiento: Barack. Lo que no es precisamente el paso que daría alguien que pensara en convertirse en político. Así que, creo yo, nos ha mostrado a lo largo de su vida muchas cosas reveladoras de dónde está su corazón, y durante la campaña electoral tuvo el desliz de decirle a Joe el Fontanero, que creía en la distribución equitativa de la riqueza.Obama tendrá que hacer más para destruir lo que ha de ocurrir en este país en términos de participación en su democracia. Así que espero que entienda la carga que lleva sobre sus espaldas y haga lo correcto.
Más sobre la entrevista:
http://www.elargentino.com/nota-76702-El-capitalismo-es-la-legalizacion-de-la-codicia.html
Fuente original ( en inglés ):
http://www.thenation.com/doc/20091012/moore_podcast
Javier Alvarez
sábado, febrero 06, 2010
Falso Sí mismo
Según autores como Morris Berman, académico y crítico humanista especializado en historia de Occidente cultural e intelectual, el falso sí mismo corresponde a la imagen humana que, concientemente, crean las personas para que ésta ejecute las acciones necesarias en virtud del éxito que se busca obtener. Herbert Marcuse, plantea que los seres humanos se reconocen por lo que poseen - que les otorga cierto grado de éxito - convirtiéndose en ello. Por otro lado, R.D. Laing,propone que el sujeto se mueve en el mundo regido por un sistema, y que éste exige ciertos roles sociales que obliga al hombre a ocultar su verdadero yo desarrollando un “falso sistema de sí mismo”.
Origen del término
El falso sí mismo se remonta a los efectos que trajo consigo la implementación de un nuevo paradigma – Modernidad-. Junto a el, la idea de progreso indefinido se perfiló como fin en la mentalidad del hombre moderno. Distintos avances en el ámbito de las ciencias, medicina, tecnologías y progresos geográficos, entre otros, respaldan el planteamiento propuesto por la nueva concepción del mundo.
A modo de legado de Revolución industrial (XVIII) los hábitos y valores de la humanidad comenzaron a ser guiados por un sistema capitalista que, a pesar de generar beneficios económicos, caló en los espíritus de innumerables generaciones logrando llegar a los aspectos psíquicos más íntimos del ser humano y colapsar valores tradicionales que lo guiaron durante el medioevo.
Producto del cambio paradigmático que conllevó la transición de una época histórica a la siguiente (de Edad Media a Edad Moderna) el éxito, según Berman - en todo orden de aspectos- se transformó en una meta clave para conseguir la felicidad. Esta situación, que trajo consigo una fuerte pérdida del significado en la vida de muchos y que contribuyó al colapso de los antiguos valores del teocentrismo pilotos de las formas conductuales durante la Edad Media, continúa aportando a una época en que la humanidad permanece fiel a sus “conciencias alineadas”,[1] - al sentir que el mundo ahora se rige según los designios humanos y al separar totalmente a la naturaleza del sujeto - y en donde la gente se reconoce por sus bienes, convirtiéndose en lo que poseen y de esta forma generando una “conciencia feliz”[2]
Identificación del concepto
A partir de la fusión del ser humano – su propia esencia- y sus bienes, el hombre generó roles que debían responder a ciertas conductas sociales, roles que debían ser exitosos en lo que desempeñaban y que, con el paso del tiempo, forjaron una imagen falsa de lo que realmente constituía la esencia de las personas. La generación de un “falso sí mismo” es lo que mantiene a esta época como una edad oscura, depresiva y evasiva de las realidades, en donde la sociedad busca evitar un sistema establecido por ella misma tomando caminos alternativos como las drogas,tranquilizantes y alcohol. Finalmente, la entropía que se ha generado en el mundo, producto del mal uso del sistema, ha contribuido a un intenso caos económico, tecnológico y ecológico, provocando distintas reacciones psíquicas y desintegrando aspectos espirituales de la humanidad. Como lo es la conciencia humana.
Un estudio realizado por R.D.Laing, que trataba oficialmente de la esquizofrenia, evidenció de qué forma la psiquis del ser humano se organizaba para crear una falsa imagen de sí con el objetivo de proteger su verdadero yo de las manipulaciones del sistema. Esta falsa imagen, plantea una irrealidad en las relaciones sociales, pues el sujeto no da a conocer su verdadero yo. Así lo propone Berman: “el hombre se mueve en un mundo de roles sociales, de rituales interacciónales y juegos complejos que lo obligan a proteger al sí mismo desarrollando un falso sistema”. ”[3]
Forma de operar
La operación que ejecuta la falsa imagen es posible gracias a que el yo real se retira de la situación de interacción con otro y permanece como observador, mientras que el propio cuerpo – con una falsa imagen- se relaciona con el otro ser. De esta manera, se evidencia una relación ficticia. El falso sí mismo ejecuta la interacción artificial con el fin de lograr el éxito propuesto por el yo real. Proceso que es reforzado durante toda la vida de los seres humanos, en virtud de lo que impone la cultura. Según Laing, el objetivo de utilizar una imagen irreal es proteger la esencia real de la persona.
“El objetivo de crear una falsa imagen de sí, es proteger al mismo real. El real obviamente se sofoca al ir el ser humano escondiéndolo cada vez más. El ambiente se torna cada vez más irreal. Nos atormenta nuestra falsedad, nuestra representación de roles, nuestro huir del intento de llegar a ser lo que realmente somos o podríamos ser. A medida que aumenta la culpa, silenciamos las voces en caminos alternativos. Cuando se acaban los caminos alternativos quedamos aterrorizados por nuestra propia traición y por la vacuidad de nuestros éxitos manipulados”. ”[3]
Idea de la Falsa conciencia:Maestros de la sospecha
Durante el siglo XX, hubo quienes establecieron críticas al sistema. Los llamados “maestros de la sospecha”, denominación establecida por Paul Ricoeur - filósofo y antropólogo francés conocido por su intento de combinar la descripción fenomenológica con la interpretación hermenéutica - para denominar a Freud, Marx y Nietzsche, instalaron la sospecha en el paradigma moderno y criticaron el racionalismo estableciendo la hermenéutica como método igualmente válido para entablar verdades. Plantearon que el nuevo sistema provocaba que el sujeto ya no respondiera en sus comportamientos a la propia conciencia, sino a la razón. Conducta que denominaron “falseamiento de la conciencia”. De acuerdo a esta hipótesis, cada uno de ellos analizó la conciencia humana a partir de la forma en que ésta se veía influenciada por la cultura.
Sigmund Freud, instaló en su estudio una perspectiva para entender al sujeto desde la sicología. Planteó que en el hombre existen tres estadios psicológicos: conciente (yo), preconsciente,superyo e inconciente,ello. El yo, también conocido como ego, responde al comportamiento humano en el mundo exterior desde de la alternación del ello con el superyó. El superyó, alude a los comportamientos moral y socialmente correctos. Freud caracteriza al superyó como “severo y cruel, con capacidad de volverse contra la propia base pulsional del hombre…” “…obliga a dejar una postura infantil y a funcionar como ley””.[4] El ello, definido por Freud como una “fenomenología invertida de lo impersonal y lo neutro. Un neutro cargado de representaciones e impulsos, un neutro que sin jamás ser un yo pienso, es algo como un ello que habla y que se traduce en laconismos, en los desplazamientos de acentos significantes y en la retórica del sueño y de chiste””.[5]
A partir de estos tres estadios, este maestro hizo referencia a que el ello se ve opacado por el superyó, dando el sujeto a conocer al exterior un yo que alterna ambos campos anteriormente mencionados. El padre del psicoanálisis busca, de acuerdo al raciocinio planteado, demostrar que el hombre está falseando su conciencia al aplacar sus verdaderos instintos, pulsiones , en virtud de un comportamiento social convenido por la cultura.
Karl Marx,aludió a que su análisis respondía a la nueva forma de entender el mundo y la sociedad – gracias a la nueva concepción de vida instalada por el paradigma moderno-. Planteó que “no está siendo la conciencia del hombre lo que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que está determinando su esencia” ””.[6] Marx apuntó a que la materialidad de la vida estaba fijando la conciencia del sujeto y su esencia en sí. Es decir, el hombre estaría condicionando su calidad de ser humano a un rol laboral que cumplir. Según este pensador, el sujeto está falseando a su conciencia al creer que vive en libertad, cuando en la realidad, vive preso de un sistema que lo “alinea con su trabajo”.[7]
Friedrich Nietzsche, evocó su análisis a la existencia y moral del hombre. Planteó que en la conciencia del individuo existe una voluntad de poder ser. Nietzsche propuso dos mundos, uno apolíneo, dirigido por el dios griego Apolo, quien representa “la bella apariencia y al mismo tiempo es el dios del conocimiento verdadero” ”[8] y uno dionisíaco, dirigido por el dios griego Dionisio, quien traza un cosmos de “juego con la embriaguez y con el éxtasis, un mundo que eleva hasta el olvido de sí al hombre natural””.[9] De acuerdo a las visiones propuestas, este maestro expone que el mundo de Apolo representa lo que debe ser. El conocimiento verdadero de las cosas desembocaría en un orden lógico que supone un determinado comportamiento del ser humano. Antagónicamente, Dionisio encarna los sueños, los deseos y pasiones más intimas. Una voluntad de querer ser. Para el filósofo, existe un falseamiento de la conciencia al vivir el hombre en un mundo regido de forma apolínea, el que no permite la entrada de un estado dionisiaco en el que el sujeto tenga la voluntad de encarnar sus deseos más íntimos, es decir, la voluntad de poder ser. En este aspecto, la sociedad sería quien propone un mundo dirigido apolíneamente en desmedro de lo que realmente el individuo desea.
En conjunto, los maestros de la sospecha establecieron una profunda crítica a lo que se venía gestando - presentado por el nuevo paradigma en complementación con la filosofía- como verdades absolutas. Plantearon que el racionalismo, al que el hombre estaba respondiendo, negaba la naturaleza del sujeto como tal, su conciencia y reprimía los deseos más íntimos de éste.
La creación de una falsa conciencia, presentada por Freud, Marx y Nietzsche, responde a la instauración de una falsa imagen – falso sí mismo- propuesta por el ser humano. El exterior, su conciencia, el yo que planteó Freud, se ve obligado por convenciones sociales a comportarse de una determinada manera, superyó propuesto por el mismo maestro y el mundo apolíneo presentado por Nietzsche, que impide a las pulsiones, deseos más íntimos, llegar a concretarse. (Relación con la voluntad de poder ser de Nietzsche). Es decir, según lo planteado por Marx, la esencia del hombre, su conciencia, está siendo condicionada por la sociedad.
Falso sí mismo de hoy: Sociedad Actual
En respuesta al sistema propuesto, el ser humano ha buscado distintas alternativas. El consumismo, es una de ellas. Menciona Berman: “el trabajador no compra bienes porque se identifica con el modo de vida, sino porque está angustiado y cree que esta angustia se puede mitigar con los bienes materiales. El consumismo es visto paradójicamente como un modo de salida del sistema que lo ha dañado y que secretamente aborrece; es un modo de mantenerse libre de la garra emocional del sistema””[10]
“El consumo, tiene un significado similar al que antes tenía el trabajo. Sería la cristalización física de la identidad individual, al tiempo que un nuevo anclaje material al vínculo social. Lo novedoso que el consumo aporta a la cultura tiene que ver con los nuevos elementos que brinda la escenificación de “sí mismo” de cada a los demás, pero también, con el hecho de que genera un imaginario colectivo acerca de la sociedad””[10]
De acuerdo a lo anteriormente planteado, los bienes materiales constituirían un punto importante en la vida del hombre, no sólo para subsistir, sino también para demostrar y establecer las categorías que estructuran su condición social. Condición exigida por el mismo como barómetro de éxito.
“Los individuos usan los bienes materiales de consumo para clasificar y jerarquizar un sinnúmero de experiencias cotidianas””.[11]
Referencias
1↑ Berman, Morris, “El reencantamiento del mundo”, Editorial cuatro vientos, página 16
2↑ Berman, Morris, “El reencantamiento del mundo”, Editorial cuatro vientos, página 17
3↑ a b Berman, Morris, “El reencantamiento del mundo”, Editorial cuatro vientos, página 19
4↑ Ricoveur, Paul, “Freud: una interpretación de la cultura”, capítulo II, página: 394
5↑ Ricoveur, Paul, “Freud: una interpretación de la cultura”, capítulo II, página: 388
6↑ Sanhueza, Beatriz, Gabriel, “ La ruta de Occidente”, Programa de Bachillerato U.D.P., página 87
7↑ «El Trabajo en Marx - Monografias.com».
8↑ Nietzsche, Friedrich, “La visión dionisiaca del mundo”, capitulo I, página 1
9↑ Nietzsche, Friedrich, “La visión dionisiaca del mundo”, capitulo I, página 2
10↑ a b Berman, Morris, “El reencantamiento del mundo”, Editorial cuatro vientos, página 18
11↑ Berman, Morris, “El reencantamiento del mundo”, Editorial cuatro vientos, página 99
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Falso_s%C3%AD_mismo"
jueves, septiembre 03, 2009
El temor de los intelectuales a la política
Una "epidemia de conformismo" ha paralizado en los primeros años del siglo XXI la vida pública, donde lo único que importa es el poder del mercado. Los mezquinos intereses personales sustituyen a las voces críticas.
Los intelectuales críticos son hoy una especie en vías de extinción. Temen la política, y se diría que la política muestra una indiferencia absoluta por todo lo que se pueda denominar intelectual. Hay otros muchos que consideran que nos encontramos ante un declive de lo intelectual. Según ellos, la intelectualidad se ha distanciado de la esfera pública para acercarse a un mundo cada vez más profesionalizado y más empresarial. En otras palabras, los intelectuales están perdiendo su autoridad pública para dirigirse al poder, al tiempo que cada vez son más incapaces de realizar sus funciones de una forma independiente y crítica. Nunca se habían mostrado tan profundamente opuestas la conciencia crítica y la esfera pública.
Parece que los intelectuales de hoy pensaran que puesto que todas las verdades morales son relativas, ya no hay necesidad de ser la voz moral de un mundo sin voz. El afán de ciertos intelectuales de aparentar que lo políticamente correcto y sensato es desestimar la importancia que tienen los imperativos morales en la esfera pública no es más que una forma de hacer coincidir las necesidades humanitarias urgentes del mundo en el que vivimos con las necesidades concretas de su carrera o su ascenso profesional. Asalariados, ocupando cátedras o titularidades permanentes, pensionistas, muchos intelectuales se encuentran encadenados a la rueda de una carrera y una profesión respetables que paradójicamente estanca su capacidad para la crítica en un contexto no conflictivo.
Para ser más precisos, los mezquinos intereses personales han destruido los llamados intereses públicos de los intelectuales. Al olvidarse de la política, rápidamente y sin dejar lugar para el arrepentimiento, muchos intelectuales del mundo actual degradaron y abandonaron la idea de la esfera pública, transformándose en defensores de la cultura de masas carentes de todo sentido crítico. Es en virtud de esta falta de sentido crítico con respecto a la vida pública por lo que los politólogos y los expertos culturales han venido a sustituirlos como actores sociológicos en el mundo contemporáneo. A los intelectuales ya no les interesa reflexionar y debatir sobre los valores, su único interés reside en el comentario de los hechos. Así, con la aparición de la aldea global postindustrial, dominada por las redes mediáticas y la comunicación tecnológica, en las que las voces disidentes suelen estar acalladas, una "epidemia de conformismo" ha paralizado al completo la vida pública, convirtiéndola en una entidad impulsada única y exclusivamente por el mercado.
Para investigar la evolución del compromiso de los intelectuales en la historia europea del siglo XX, tenemos que empezar con el affaire Dreyfus y la aparición de la categoría "intelectual". Pese a las diferentes posturas que cristalizaron durante el affaire Dreyfus, ambas partes estaban de acuerdo en que el intelectual tenía que comprometerse. Uno de los que participó a favor de Dreyfus fue Julian Benda, el filósofo judío conocido fundamentalmente como autor de La traición de los intelectuales, donde afirma que "la labor del intelectual es defender los valores universales, por encima de la política del momento". Para Benda, por consiguiente, el intelectual es un sujeto que opera dentro de un marco moral y se atiene a unos valores trascendentales, libre de las impurezas de la política. Probablemente Zola se merece este honor, no por sus novelas, sino porque llegó a ser un intelectual que atacó la injusticia, el prejuicio y la intolerancia en la esfera pública. De este modo restauró la función que Sócrates había reservado para el filósofo: defender la universalidad de la búsqueda de la verdad y luchar contra la violencia.
El método de Sócrates para dominar la violencia era el uso del diálogo frente a las convicciones políticas. Con su mayéutica -conócete a ti mismo- Sócrates invitaba a los atenienses a interrogarse. Y aunque sea un fin en sí mismo, aprender a interrogarse es también una condición y un punto de partida para cualquier intelectual que quiera obrar honestamente. La honestidad es abrirse a la pluralidad humana; es cobijar la idea, intrínseca al trabajo de un intelectual dialógico, de que cada persona contiene "multitudes", como dice Whitman en su Canto a mí mismo. Todo intelectual necesita de esta multiplicidad, no sólo para conectar con los otros, sino también para ensalzar y valorar, como un elemento constitutivo del mundo, las diferencias que existen entre las personas. La idea de diferencia presupone otro valor igualmente esencial a la condición de intelectual: el respeto.
Una de las tareas del intelectual es pensar en cómo reformar y mejorar la sociedad. Su empeño primordial debe centrarse en la educación cívica de los otros ciudadanos para la responsabilidad que entraña la auto-gobernanza democrática. ¿No perdería todo el significado que tiene para nosotros el valor supremo de la historia si admitiéramos que son muchos los intelectuales que consideran que lo que denominamos examen crítico de la esfera política es un ejercicio fútil? Si no se lee y se ejerce el espíritu crítico, la historia podría convertirse en una simple repetición de los errores humanos. Por el contrario, cuando se comprometen con la historia, los intelectuales no sólo necesitan una mente abierta, sino también crítica, capaz de entender que las verdades pueden ser parciales; una mente que se interrogue continuamente. Lo importante aquí es que la manera de protegerse contra toda tentación de colaboración con el mal es interrogarse y reflexionar con sentido crítico.
Con este planteamiento, la pregunta es: ¿cómo se puede hablar de preservar la ética en la esfera política y de no caer en el mal cuando han dejado de existir los absolutos morales? Poco después de terminada la guerra, en 1945 y en uno de los primeros ensayos que aparecieron al respecto, Hannah Arendt decía que "el problema del mal será el tema fundamental de la vida intelectual en la Europa de posguerra, de la misma manera que la muerte fue el tema de reflexión fundamental después de la Primera Guerra Mundial". Creo que Arendt estaba en lo cierto, sobre todo porque en el mundo de hoy el problema del mal y sus implicaciones políticas constituye un desafío importante para el estatus público y la integridad moral de los intelectuales.
Cierto es que todos somos moralmente responsables de las calamidades e injusticias del mundo en el que vivimos. Pero no es menos cierto que el papel social y político de los intelectuales conlleva una mayor responsabilidad moral. Como señala Max Weber, el compromiso intelectual requiere la ética del héroe, pues hace falta una gran valentía moral para enfrentarse a las responsabilidades que se adquieren en la esfera pública.
Muchos creen, por supuesto, que ser hoy un intelectual comprometido con la vida pública no es nada del otro mundo, ya que ser demócrata y vivir en una democracia no supone ningún riesgo, ningún desafío. Pero, dado que no puede haber una democratización y una globalización reales si no están acompañadas de una labor crítica real por parte de los intelectuales, en su función de contrapoderes, ser hoy un intelectual crítico significa también ejercer de conciencia moral del mundo globalizado. Por eso, para los intelectuales comprometidos, la verdadera lucha no se limita a estar a favor o en contra de la política, sino que se trata sobre todo de una batalla en defensa de lo humanitario frente a lo inhumano. Se trata de tener la valentía de alzar la voz en nombre de la no violencia y en contra de la injusticia. Por esta razón, aunque el concepto haya perdido hoy la fuerza que tuvo en el momento del caso Dreyfus, se ha de mantener la función del intelectual público. Mientras los humanos sigamos creyendo que la esperanza no es una palabra fútil, los intelectuales no dejarán de ser útiles en todas las sociedades.
Fuente (ver)
Javier Ignacio Alvarez
martes, septiembre 01, 2009
Todos Juntos y a Tiempo por José Luis G. Lozano
El fenómeno se repite con diferentes matices en todo el orbe. En México, el problema económico aflora como el eje de los males; sin embargo, los encargados de la política económica nada parecen poder hacer más allá de los ineludibles y banales discursos sobre la situación.
So pretexto del tercer informe, se llenan espacios minimizando la gravedad de las condiciones económicas y se culpa al extranjero. El mundo de la economía y la política se desmorona, la naturaleza llora y se retuerce de dolor. Pero el gran despliegue mediático continúa ejerciendo, aquí y en todo el planeta, el poder hipnótico para difundir la verdad oficial, la machacona insistencia para sostener el pensamiento único.
Si bien esta estrategia refleja paulatinamente menos efectividad por la existencia de fuentes libres de información y mayor acción de grupos de individuos libres de sujeciones ideológicas, el adormecimiento masivo es aún preponderante. El factor económico es en la actualidad el sostén principal del sistema de control. El pensamiento único, monolítico, estructurado para beneficio de unos cuantos, persiste con la servidumbre del resto de la humanidad, que se mantiene controlado en la ilusión de separación.
Es el enfrentamiento competitivo por la posesión de recursos artificialmente escasos, el que fomenta la avaricia, las guerras, el hambre, el crimen organizado y el consumo depredador ya insostenible.
Es cada vez más evidente que el origen de los males que nos afectan en esta etapa del desarrollo de la humanidad es el propio sistema sobre el que se han construido nuestros acuerdos sociales.
Transcribo una anécdota que recorre desde hace tiempo la red electrónica: “Hace algunos años, en unos juegos para atletas con capacidades diferentes en Seattle, nueve concursantes se reunieron en la línea de salida para correr los 100 metros planos. Al sonido del disparo todos salieron, no exactamente como bólidos, pero con gran entusiasmo de participar en la carrera, llegar a la meta y ganar. Todos menos uno, que tropezó en el asfalto, dio dos maromas y empezó a llorar. Los otros ochos lo oyeron llorar, disminuyeron la velocidad y voltearon hacia atrás. Todos dieron la vuelta y fueron hacia él. Una niña con síndrome de Down, se agachó, le dio un beso en la herida y le dijo ‘esto te va a curar’; entonces, los nueve competidores se tomaron de las manos y juntos caminaron hasta cruzar la meta. Todos en el estadio se pusieron de pie, las porras y aplausos duraron varios minutos. La gente que estuvo presente aún cuenta la historia.”
Circula también un video con la recreación de este hecho. No hay quien, al ver o leer esta historia, deje de sentir intensamente una emoción que recorre el cuerpo. ¿Por qué? Porque dentro de nosotros sabemos que existe un código grabado en nuestra esencia humana. Es el código de la unidad. El campo unificado de la conciencia, llamado por algunos “amor desinteresado y universal”, es el pilar esencial de nuestra identidad como seres evolutivos.
Los acuerdos económicos, incitaciones políticas y sentimentalismos religiosos en la fase actual del ciclo evolutivo han negado consistentemente ese pilar. Es por ello que nuestra civilización está en crisis. No tarda en presentarse, es cuestión de meses, una nueva y terminal crisis financiera-monetaria internacional. La acumulación especulativa de los medios virtuales de pago –el dinero como lo conocemos- ha provocado la depredación ecológica y económica que, de seguir con el paradigma de la separación, continuará sin ofrecer opciones para la recuperación.
Los escritos, artículos y documentos de análisis que definen seriamente las características de la crisis económica actual, coinciden en la conclusión de que en este momento no existen las bases para lograr una recuperación económica. Y la razón de ello es que mientras se mantenga el elemento que provocó la crisis, el rechazo al campo de conciencia unificada, aún si se lograra la recuperación económica, no sería sostenible.
El inconsciente colectivo que hoy provoca una emoción como la generada por lo acontecido en Seattle, el que ante la apretura económica refuerza lazos de unidad, será seguramente el más poderoso instrumento para la creación de nuevos acuerdos sociales. Este campo energético, expresado en trilogías, luz-amor-poder; salud-fuerza-unión; libertad-igualdad-fraternidad, ha constituido el impulso vital que ha construido civilizaciones.
Cuando se pierde, como sucede en la fase actual del ciclo evolutivo, se hace necesario asimilar el aprendizaje, desechar las costumbres económicas, incitaciones políticas y sentimentalismos religiosos de la fase en conclusión y emprender una nueva etapa de evolución. Una etapa donde prevalezca el principio que el poeta León Felipe describió como: “no importa llegar pronto y primero, sino todos juntos y a tiempo”
jueves, agosto 27, 2009
Richard Stallman y el Software Libre
Para ver la 2ª parte ir a Youtube
http://www.youtube.com/watch?v=tb6Uratcjg8&feature=related
Javier Ignacio Alvarez
lunes, agosto 17, 2009
Sobre "derechas" e "izquierdas"
sábado, agosto 15, 2009
Hace 40 años... Woosdtock
"Soul sacrifice" de Carlos Santana
Javier Ignacio Alvarez
viernes, agosto 14, 2009
El deseo y la razón II
miércoles, agosto 12, 2009
"For the love of god" Steve Vai
O si gustáis de matices e instrumentación clásica
martes, agosto 11, 2009
El Deseo y la Razón
El deseo, tomado como la orientación de nuestra vitalidad natural.
La razón como la orientación de nuestras capacidades y relaciones sociales.
El deseo es por naturaleza de carácter individual.
La razón se va construyendo socialmente, a partir de la relación con el medio ambiente y los demás seres humanos. Éstos -los que nos reciben en el mundo- nos “educan” según normas que han considerado “razonables”.
El deseo busca satisfacción personal.
La razón busca justicia universal.
Hay tantas modalidades de interacción entre el deseo y la razón como seres humanos hay.
Fijémonos, entonces, que podemos relacionar: al deseo con el “yo” y a la razón con el “nosotros”
Y que muchas veces el yo estará en conflicto con el nosotros.
Y de esto se trata la convivencia humana, que se ha ido ordenando de manera tal, de construir formas adecuadas de relación entre el deseo y la razón.
El deseo tiene como “armas”: la salud física, la vitalidad, la fuerza, el poder, y puede anular a la razón en pos de sus impulsos yoicos.
La razón tiene como “armas” la información, la educación, el análisis, la lógica y el saber, y puede anular al deseo en pos de sus conceptualizaciones.
Podemos hacer miríadas de reflexiones acerca de la necesaria sana relación que debemos hacer entre ambas.
Por ejemplo:
El interés privado está motivado por el deseo individual
El interés público esta motivado por la razón, que recordemos, es universal (comunitaria)
El deseo pone en juego “competencias”, o sea es “competitivo”. Por ejemplo el “deseo de ganar” necesario para poder practicar cualquier deporte.
La razón es cooperativa, o sea opera comunitariamente. Por ejemplo, para practicar un deporte, y que resulte divertido ( y justo) se necesitan reglas de juego – reglas, leyes, límites, etc. - para todos igual.
El deseo sin razón tiende a generar, en el plano de lo humano, una convivencia del tipo “Ley de la selva”, donde sobreviven los más fuertes. Algo así como un “Darwinismo social”.
El deseo con la razón acompañando tiende a generar humanamente, el desarrollo del diálogo y la democracia, o sea el debate acerca de la dirección y limitación de nuestros deseos individuales, en busca de un bien común, poniendo en juego así, la “Ley de la mayoría”, administrados, todos, por los representantes elegidos.
Uno de los problemas que se avizoran aquí, es que para acceder al poder de gobernar se suele acudir, no tanto a la razón pública del votante, sino a la seducción de los deseos individuales del votante.
(Como en la propaganda de cualquier producto se busca seducir al consumidor en su búsqueda de satisfacción y no educarlo a que se reconozca como un ser comunitario.)
Ahora; la reflexión que propongo es ¿Qué deseamos y razonamos?
¿la satisfacción de nuestros deseos o/y la búsqueda del bien público?
¿el desarrollo personal o/y el desarrollo de la comunidad?
¿el libre mercado y expresión libre de la oferta y demanda o/y la justicia social y los necesarios esfuerzos de educación para todos?
¿Solo queremos Libertad y los Derechos individuales conquistados (personales, familiares, grupales, y corporativos) o/y tendremos que limitarlos según la necesaria Igualdad, Justicia o Responsabilidad Comunitaria que nos compete a todos?
Por supuesto que la relación seguirá siendo conflictiva entre el deseo y la razón, como entre los seres humanos que defiendan más, a una o a la otra.
Mi posición es ésta ….vivir según los dictados del deseo es maravilloso , pero más satisfactorio y significativo es sumarle la razón -al deseo- que nos abre las puertas al diálogo, al arte de aprender a convivir y a más expansivas formas de comunicarnos, establecer reglas comunes y amar libremente.
Una última reflexión: esta interacción del deseo y la razón atraviesa todas las “capas” sociales, como así también toda estructura vincular. Es así, que yo puedo defender la postura de la libertad con mi pareja, esto es, una relación sin obligaciones ni compromisos y pedir justicia en otro ámbito de la realidad, o pretendo compromiso, igualdad y justicia en una relación de pareja, pero no en el ámbito social.
Pongámos como ejemplo 3 pirámides de ordenamiento sociocultural.
Javier Ignacio Alvarez
jueves, agosto 06, 2009
y seguimos reflexionando ...¿Que es la visión integral?
- Algunos han hecho hincapié en la necesidad de enterarnos de nuestro psiquismo personal ( me animo a hablar de psicólogos y místicos de todos los tiempos….famosos algunos e ignotos otros );
- Otros han hecho hincapié en la necesidad de enterarnos de nuestro cuerpo personal ( los adelantos en el estudio de la biología, la medicina y la neurología han hecho mucho en éste campo; muchos premios Nobel, como terapeutas corporales, masajistas y cuanta persona corporal valide su experiencia con el cuerpo, y en el cuerpo, nos han enseñado mucho);
- otros han hecho hincapié en enterarnos de las cuestiones que hacen a lo cultural, y con ello dar cuenta y ayudarnos a darnos cuenta, de los condicionamientos que todos tenemos, según sea el hábitat cultural en el que hayamos sido criados ( Estudiosos culturales, lingüistas, semiólogos, sistémicos de la comunicación, antropólogos, constructivistas y en general muchos estudios de la “Posmodernidad”, nos han ayudado a tener en cuenta el fenómeno de la cultura como parte de la creación de nuestra identidad y de los significados que le damos a los conceptos y a las experiencias que vivimos)
- Y, por último, recordar a todos aquellos que nos han ayudado a enterarnos acerca del mundo socialmente construido, las instituciones que han dado un orden determinado al “cuerpo social” - según lugar y época distintiva-. Así: (Historiadores, Estadistas, filósofos políticos, sociólogos, científicos, economistas, juristas, educadores, periodistas y todos aquellos que han trabajado para que nos enteremos de lo que ocurre, discurre, se decide, se esconde o se miente en la realidad que vivimos, nos ayudan a estar más enteros , a ser más íntegros , a ser más integrales.
Muchas personas han contribuido en algún campo o área específica de la realidad.
Mientras muchos otros, han ido contribuyendo a relacionar, cohesionar e integrar éstos distintos campos, que, para algunos se presentaban disociados y fragmentados.Entre éstos últimos , creo, muchos consideramos importante, el trabajo de Ken Wilber, aunque también reconoceremos el trabajo de Jean Gebser, Aurobindo, Haridas Chauduri, Clare Graves, Cornelius Castoriadis, Edgar Morin, como otros pensadores ( seguramente muchos), que trabajando con los conceptos de holísmo, sistémico o transdisciplinario, han ayudado a reunir los conocimientos fragmentados y darles una cohesión significativa.
Así integrar :
• ciencia y religiosidad
• teoría y práctica
• política y espiritualidad
• arte y pragmatismo
• academicismo y esoterismo
• subjetividad y objetividad
• realismo e idealismo
• intimidad y sociabilidad
• cuerpo y psique
• vínculos y soledad
…y tantas otras áreas de teoría y experiencia , en las cuales encontramos una interesante tarea de “enterarnos” de lo ignorado y/o rechazado para hallar respuestas y/o soluciones a las dificultades que se nos presentan….
…aunque la Visión Integral, siga escapándosenos de las manos , como la Sabiduría se escapa de los muros de la razón.
Javier Ignacio Alvarez
sábado, agosto 01, 2009
Maestros de la sospecha

En ese uso simplificado, se relaciona a los tres pensadores del siglo XIX con la crítica al racionalismo dominante en el pensamiento y en general toda la civilización occidental (sobre todo tras la Ilustración); por cuanto ven la razón como una simple justificación de pulsiones más profundas: el materialismo económico (Marx), la voluntad de poder (Nietzsche) o el inconsciente dinámico, expresado en el deseo sexual, la frustración y la agresividad (Freud).
También se suelen utilizar los términos pensadores de la sospecha o filósofos de la sospecha.
miércoles, julio 29, 2009
Justicia ( verdad ) y Poder ( Fuerza )
viernes, julio 24, 2009
La Economía mundial, el Vaticano y la Doctrina Social de la Iglesia
Sabemos de la mala relación entre "el capitalismo" y "la justicia social".
El capitalismo creció de la mano del liberalismo, fortaleciendo así los principios liberales por excelencia "libertad", "derechos civiles" y racionalismo positivista.
Pero las tendencias fueron extremándose y el hermano menor del capitalismo, el que podríamos llamar "financierismo" fue creciendo de la mano del llamado "ultraliberalismo" o "neoliberalismo" que pusieron a los intereses privados por sobre los intereses públicos , poniendo así , a los "Estados nacionales" de rodillas.
"Privaticemos las ganancias, socialicemos la pérdidas"....se escucha hoy en los pasillos donde se cruzan representantes de los Estados y directivos de empresas privadas.
¿Y la Iglesia? ¿que dice a todo ésto? Aunque nadie la escuche, todos quieren ser amigos de ella. Y para comprender la relación entre el Capitalismo y la Iglesia recomiendo ver la películas "El padrino I-II yIII"
Y dentro de la Iglesia podemos ver dos grandes tendencias en lucha de posiciones: La jerarquía anclada en el Vaticano y distintas comunidades crecidas horizontalmente, desde las bases, muchas de ellas relacionadas con el movimiento denominado "Iglesias del tercer mundo" y la "Teología de la Liberación", como encuadre teórico.
Javier Alvarez
El llamado a la ética social por José Luis Gutierrez Lozano
miércoles, julio 22, 2009
Transitando cambios

martes, julio 21, 2009
Re-evolución
Está claro que podemos saber mucho de "lo que ha sido".
Asimismo, la ciencia, es reconocida como el pináculo del saber humano, pero la ciencia puede ser definida como la "reglamentación de lo conocido", no de la realidad....y siempre está en pañales, en cuanto a saber "porqué las cosas son como son".
La ciencia es algo asi como el "sentido común" o aquellos saberes legitimizados por determinadas instituciones, academias, institutos , ateneos, etc. en donde se define y decide que es científico y que no, en función de una autoridad autoinstituída como tal.
Ésta autoridad aprueba que es real y que no.
En definitiva cada época tiene "Patrones de Autoridad" autoinstituídos que son los que definen cantidad de cuestiones acerca de: que es ser humano, que es real, que es bueno, que es bello, que es verdadero, que es sano, etc.
Pero esta atribución no nos habla de lo que es real-bueno-bello-verdadero-sano y lo que no. Sino, de lo que es "autorizado" -en determinado tiempo y lugar- como real-bueno-bello-verdadero-sano y lo que no.
Es común estudiar que muchos de los más grandes saberes científicos fueron "descubiertos" por "casualidad" ( en plena tarea de investigación), verdadera paradoja.
Develamiento, descubrimiento, metodología, práctica , investigación.
¿Cómo se puede practicar la creatividad, la invención, el descubrimiento, el develamiento?, que hace que la realidad no sea más.... lo que uno creía que era......
Esto es, cansados de tanto querer que la "humanidad" se presente como más humana...
¿es posible, sin saber que es la "humanidad"? ¿Lo podemos reglamentar?, me parece que no.
La evolución más interesante es la que aún no conocemos, la que ha de venir, la que descubriremos, la que inventaremos , la que crearemos entre todos ......
.....y en eso estamos.
Pero es necesario tomar consciencia de cuales son "los patrones de autoridad imperantes" en nuestra vida externa: casa, barrio, ciudad, país, región , continente, planeta ....
....y en nuestra vida interna ....¿cuál es?
¿"la autoridad externa internalizada" o la autonomía y creatividad del pulso vital de vida que late desde el fondo de nuestro ser?
buen viaje por la evolución creadora ....
Javier Alvarez



